EL AQUELARRE

La Credibilidad será el asunto de la importancia central que habrá en el próximo certamen electoral, en el cual no solo habrá nuevo presidente de la nación sino unos congresistas que se enfrentarán  con los nuevos actores, los de la guerrilla, que en las cámaras competirán con los representantes de los partidos tradicionales tan ajenos al desarrollo social, es decir todo aquello relacionado con la salud, la educación, el empleo, la  vivienda y la cultura. 

Será un asunto central y difícil de manejar porque si no le ha ido bien a Santos en materia de favorabilidad habiendo  ganado el premio Nobel de Paz por sus actos casi heroicos de  un Cese al Fuego confiable y un Acuerdo de Paz con la guerrilla de las Farc, ¿a quien se le creerá?

A LA HORA DEL BALANCE FINAL

Cuando se trate de mencionar programas de gobierno para un país a  cuyos pobladores siempre se les han negado los derechos más elementales, cosa que pareciera ser la razón para ver a millones de electores extraviados y que engañados han terminado apoyando y siguiendo a ultranza a sembradores de odios que consiguen hacerlos  pensar en todo menos en la búsqueda digna de una solución  para sus dificultades.

NO DARLE PABULO A LA ODIOLATRIA

Mientras unos, entre observadores de prestancia, estiman que no se le dar cabida en el aire noticioso a lo que diga Alvaro Uribe en  sus diarias apariciones en las redes sociales atacando e insultando a diestra y siniestra para tener publicidad, otros consideran lo contrario: que se le debe responder con elegancia, enseñándole el lenguaje de que se dispone para exponer argumentos o combatir los de quienes están en la orilla opuesta, dicen que se les puede  demostrar a sus inocentes seguidores que el llamado patrón solo es un portador y decidor de bajezas, y de ninguna manera responderle con expresiones similares que tarde o temprano serían vistas por todos como los de un político que de muchas maneras está enfermo de la cabeza.

 

UNA ANÉCDOTA QUE COBRA ACTUALIDAD

Cuando fungía Alvaro Uribe Vélez como gobernador de Antioquia,  entre 1995 y 1997, tenía concertada una cita con los reporteros de Caracol-Medellín en su apartamento del Barrio El Poblado para grabar el programa sabatino “El personaje antioqueño de la semana” que dirigía Orlando Cadavid Correa.

Su esposa, doña Lina Moreno, les informó a los periodistas que el mandatario  había salido a trotar, pero que no tardaría en regresar a atender sus preguntas.

Al aparecer bien sudoroso, en su casa, el gobernador les dijo a sus entrevistadores: “Este ejercicio es de todos los días, puesto que el Uribe no es un apellido sino una locura que llevamos en la cabeza”. (Sin comentarios).

LAS “ÍAS” INOFENSIVAS YA NO SON “ASUSTADURIAS”

Es creencia general que las dependencias encargadas de vigilar el accionar de los funcionarios públicos, vale decir la Fiscalía General de  la Nación, la Contraloría General de  la República y  la Procuraduría General, son unos entes celosos en extremo, inflexibles en sus investigaciones y severos en sanciones, si éstas llegan a ameritarlo.

Eso pudo haber sido cierto o de pronto todavía lo es en algunas regiones del país, pero lo que es Antioquia estas denominadas y temidas “ías” son, además de ineficientes, inofensivas e improductivas.

Investigaciones que nunca concluyen o terminan en tablas; denuncias serias que se desoyen o se traspapelan y convierten en alimento de las polillas, son el  pan de cada día en estas costosas dependencias, que no obstante, algunos defienden y mantienen para pagar favores políticos o para  silenciar los más escandalosos casos.

PARA LA MUESTRA, UN BOTON  PAISA

En Medellín, por ejemplo,   pese a  las serias denuncias hechas contra la firma constructora de la Familia Fajardo, sí,  la misma del ex alcalde y ex gobernador, la Contraloría no ha podido o no ha querido ir a fondo en este caso, donde están comprometidos millonarios recursos públicos.

Tampoco la Personería es que haya dado muestras de eficiencia y rigurosidad en este y en otros episodios, hasta el  punto de que el concejal liberal, Bernardo Alejandro Guerra, le solicitó públicamente a su titular, Guillermo Durán, “justificar los $20 mil millones de pesos que le cuesta al Municipio”.

CAMBIAN UNA MENTIRA POR OTRA

Para exagerar las  cualidades que alguien demuestra día a día como mentiroso, el colectivo popular que no suele andarse por  las ramas para estas definiciones, afirma que el tal sujeto, si a usted no le gusta una mentira suya, se la cambia por otra al instante.

El  preámbulo viene al caso a propósito del enfrentamiento entre el senador Jorge Robledo  y el Fiscal General de  la Nación, Humberto Martínez,  cada uno de  ellos respaldado  para asumir su posición, en sendos documentos suscritos por el Banco Agrario.

La pregunta es cual de  los dos certificados  esgrimidos por los litigantes no corresponde a la realidad, porque con base en  ellos, tanto el senador de  las plateadas sienes  como  el poderoso Fiscal, tienen la razón. O será que como en el conocido dicho de que un auto de detención no se le niega a nadie, el Banco Agrario tampoco le niega una certificación a nadie?

LA GUERRITA MENTIROSA

A propósito de  mentiras y falsedades, la ilusa precandidata presidencial uribista, Maria del Rosario Guerra,  demostró en los pasados días que  en esos vericuetos se desenvuelve a las mil maravillas y ha aprendido a cabalidad las enseñanzas de su patrón.

Se atrevió a  afirmar por las redes sociales que el presidente Santos había invitado a Timochenko al desfile militar del 20 de julio y lo iba a sentar junto a el en la tribuna especial, afirmando además que esto era “una bofetada” para el ejército  colombiano y pidiendo repudio por tal hecho.

Mentira tan grande y desproporcionada que pocas horas después tuvo que salir a desmentirla, al mejor estilo del ex  presidente que primero calumnia y acusa y después averigua o se retracta.

UN TRABAJO PERIODISTICO DE GRAN FACTURA

guillermo romero

Le tomó una distancia sideral el periodista bogotano Guillermo Romero Salamanca a todos los medios del país  con su original y bien documentada serie “EmPápate”, en la que comenzó a ambientar con entregas diarias,  hace dos meses, la visita que hará en los primeros días de septiembre, a Colombia, el papa Francisco.

EL PAPA NO TIENE AVIÓN

Ninguno de los Papas ha tenido avión de su propiedad, ni la Santa Sede. En sus viajes apostólicos siempre viajan en vuelos comerciales.
Tanto los periodistas como algunos invitados, pagan sus tiquetes.
El Papa Juan Pablo II voló tres veces en el desaparecido Concorde. La primera vez fue en un trayecto entre la Isla Reunión, en el océano ïndico hasta Lusaka, capital de Zambia. Era la primera vez que un Papa rompía la barrera del sonido.
Fueron los pilotos los que bautizaron el viaje del Papa como “pastor uno”.
El Papa no siempre vuela en Alitalia. En su viaje de Cuba a Washington viajó en un American Airlines. En Colombia, en sus recorridos por las cuatro ciudades y su regreso a Roma lo hará en Avianca.
El Papa ha pedido que las sillas de primera clase se dejen tal cual las tienen en la empresa y que no le instalen cama o algo parecido. Lo mismo, ha solicitado que los platos que se sirvan, sean los mismos de todos los vuelos.

EMPANADAS ARGENTINAS A 10 MIL PIES DE ALTURA

El 19 de septiembre del 2015, en un vuelo rumbo a Cuba, la periodista María Antonieta Collins de Univisión tuvo la osadía de llevarle al Papa una caja con empanadas argentinas.

“Cuando le entregué esta inmensa caja de cartón con cintas celestes y blancas, donde probablemente pensó que había una estatuilla de la Virgen, y le dije que eran empanadas argentinas que había hecho un compatriota suyo que puso un humilde restaurante en Miami, el Papa se sorprendió y abrió la caja, las miró y enseguida le dijo a un asistente que había que calentarlas y compartirlas con los periodistas”, contó entusiasmada a LA NACION, Collins, mexicana que vive desde hace años en Miami.
Collins tuvo una odisea para llevar desde el Rincón Argentino, local de Miguel De Marziani, en Miami, hasta Roma, el paquete con 42 empanadas de carne. “Al margen de que tuve que ponerlas unos días en el congelador, en el aeropuerto de Fiumicino casi no me las dejan pasar… Pero cuando dije que eran empanadas argentinas y que viajaba en el vuelo papal, el policía se apiadó”, relató la periodista.

SOMOS SOCIOS DE LA 

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Periodista de Manizales.
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