HOY

gardi

Gustavo Álvarez Gardeazábal

Cuando esta tarde Santos y Timochenko firmen el acuerdo de paz a que han llegado,miraré hacia atrás y con orgullo de fracasado pensaré en cuantas veces , y con cuantos otros compatriotas, intenté acercar diferencias para encontrar el camino que hoy terminan.

Pienso en aquella mañana lejana de 1988,  cuando recién llegado a la alcaldía popular de mi pueblo,me senté a conversar, en lo alto de una lomita, con el comandante Victor Saavedra para que dejara que los campesinos de la montaña   tulueña pudieran bajar tranquilos a conversar conmigo todos los lunes hasta mi oficina y así poder trabajar mancomunadamente.

Lo recuerdo no tanto por lo que conseguí. Lo recuerdo porque su rostro se me grabó de tal manera que años después, cuando volví a ser alcalde y en un operativo militar le dieron de baja, reconocí su cadáver y me hice cargo, de mi bolsillo, del funeral que presidí ,con el mismo espíritu que tal vez hoy estampan las firmas.

Recuerdo hoy cuando con el obispo Gómez Serna,Tito Rueda, el diputado Luna de Cúcuta y el ahora cardenal Paolo Romeo constituimos el Comité Pro-Armisticio y pretendimos mostrar una fórmula que diera salida a lo inacabable.

Fracasamos, como se fracasó cuando nos reunimos con los elenos en Maguncia. Fracasamos como cuando bajo el sol canicular del Caguán nos quedamos esperando que Tirofijo se sentara al lado de Pastrana.

Recuerdo hoy todos esos momentos de los que fui actor ilusionado.Recuerdo  tantísimos otros en que marché detrás del féretro de los militares y policías muertos o fui a recibir secuestrados acongojados con su libertad.. En todos ellos pienso hoy con realismo emocionante ,pero lleno de escepticismo.

SOMOS SOCIOS DE LA cnpcamino-emaus

EMAÚS

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AQUÍ CALDAS

GOBERNACIÓN PRESENTA PROYECTO PARA MITIGAR EL PROBLEMA DE DESABASTECIMIENTO DE AGUA EN LA MERCED

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La Gobernación de Caldas en alianza con  la Empresa de Obras Sanitarias (EMPOCALDAS) y con el apoyo Corporación Autónoma Regional (CORPOCALDAS), participaron en el municipio de la Merced del foro “Agua para la paz”, en el que se presentó y se socializó el proyecto “Sistema de Bombeo de Agua” para mitigar el problema de desabastecimiento del líquido y saneamiento básico en la localidad.

El gobernador (e) de Caldas, Ricardo Gómez Giraldo, señaló que con esta iniciativa se busca brindar un sistema alterno de alimentación de agua a la planta de tratamiento del municipio,  con el fin de mejorar el servicio a la comunidad y posibilitar la entrega del recurso hídrico a los mercedeños.

“La Administración está comprometida con la problemática de la región, por eso trabajamos conjuntamente en el diseño para la ubicación de la motobomba y de la planta de tratamientos para el acueducto de la cabecera del municipio para evitar el racionamiento de agua y los problemas de las microcuencas de la localidad” expresó el mandatario.

Dentro de los anuncios que realizó el mandatario de los caldenses está la entrega de 700 millones de pesos que realizará la Administración Departamental al proyecto, de los cuales 200 millones serán aportados por el Sistema General de Regalías.

Por su parte, el alcalde del municipio de la Merced, Carlos Quintero Álvarez, manifestó que: “Estamos muy contentos y comprometidos con esta iniciativa, en aproximadamente ocho  meses, La Merced superará en un 90% los problemas de suministro y racionamiento de agua, con lo cual sacaremos a flote al municipio” finalizó el funcionario.

La cifra

-El proyecto tiene un costo de de 700 millones de pesos,  recursos que aportará la Administración Departamental y  el Sistema General de Regalías. 

El dato

-Con el municipio de la Merced, el Plan Departamental de Aguas (PDA) también trabaja en el fortalecimiento institucional y administrativo de la empresa de servicios públicos del municipio (EMAAM).

-En el mes de diciembre se entregarán los diseños definitivos de la motobomba y del tratamiento de acueducto. El proyecto estará en ejecución en el mes de marzo.

ESTAS SON ALGUNAS  PREGUNTAS SOBRE EL PROCESO DE PAZ

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1. ¿Los colombianos podrán decidir sobre los acuerdos pactados en La Habana? Sí. La Corte Constitucional aprobó un plebiscito por la paz para que todos los colombianos decidan sobre lo acordado entre el Gobierno y las Farc.

2. ¿Las zonas de ubicación de las Farc son las mismas ‘zonas de distensión’? No. Estas zonas son para capacitar y brindar educación a los excombatientes, para que se puedan reintegrar a la vida civil, en el marco de la legalidad. También, son zonas creadas para el proceso de desarme de los exguerrilleros.

Son 23 zonas veredales transitorias de normalización y  8 puntos transitorios de normalización, en donde se contarán con medidas de seguridad por parte de la Fuerza Pública, así como las labores de monitoreo y verificación del mecaniSmo internacional, liderado por la ONU.

3. ¿Cómo se repararán a las víctimas? En el proceso de paz, se implementará una herramienta denominada Justicia Transicional. Esta busca brindar la mayor satisfacción posible a las víctimas del conflicto armado, garantizándoles la justicia y verdad sobre los hechos, así como la reparación de los delitos cometidos por parte de las Farc y, por último, la no repetición.

4. ¿Los delitos de los guerrilleros serán castigados? Sí.  Esa es la función de la Jurisdicción Especial para la Paz, que será la encargada de  investigar, juzgar y condenar a los responsables de delitos y crímenes de guerra.

5. ¿Cómo serán las penas para los que cometieron delitos? El Tribunal para la Paz será en el encargado de declarar culpables o inocentes a los guerrilleros. 

Las penas serán así:
Quienes no reconozcan su responsabilidad y sean declarados culpables por el Tribunal para la Paz, serán enviados a la cárcel, hasta por un periodo de 20 años.
Quienes sí acepten, también serán privados de su libertad, pero no serán enviados a la cárcel. Su pena estará entre 5 y 8 años y, durante este tiempo, deberán hacer labores de reparación.

EN COLOMBIA SON 83.581 LOS JURADOS DE VOTACIÓN EN EL PLEBISCITO

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La Registraduría Nacional del Estado Civil designo a 83.581 colombianos como jurados de votación para prestar su servicio en las votaciones del Plebiscito que se realizará el domingo 2 de octubre

Para el sorteo de dichos jurados se conformó una base de datos con la información ingresada por empresas privadas, entidades del Estado, instituciones educativas y universidades. Así mismo comités de campaña presentaron jurados de votación, entre municipales y departamentales.

En el Eje Cafetero son cerca de 25.000, que estarán en 53 municipios, 11.820 en Caldas quienes trabajaran en 27 poblaciones.

Los ciudadanos interesados en saber si fueron designados como jurados de votación podrán consultar en la página web de la Registraduría www.registraduría.gov.co o acudir a las sedes de la Registraduría en los 1.120 municipios.

Del mismo modo la Registraduría hizo la notificación respectiva, donde adicionalmente podrán saber qué día se realizará su capacitación. Adicionalmente, en Bogotá la Registraduría Distrital dispuso de la línea de atención telefónica a jurados de votación 243 63 43.

Por mandato de ley no pueden ser jurados de votación, los menores de 18 años y mayores de 61 años, funcionarios de la Justicia Contencioso Administrativa, las primeras autoridades civiles del orden nacional, departamental y Municipal y funcionarios que realizan tareas electorales.

También se incluye la exoneración de esta responsabilidad los miembros de las Fuerzas Armadas, Operadores del Ministerio de las Tics. Tampoco podrán ser jurados los parientes dentro del cuarto grado de consanguinidad, segundo de afinidad 0 primero civil del Registrador Nacional, Registradores Distritales, Municipales o Auxiliares, ni de los Delegados del Registrador.

Las sanciones para las personas notificadas y que sin justa causa no concurran a desempeñar las funciones de jurado o las abandonen van desde la destitución del cargo que desempeñan si son servidores públicos, y si no lo son, a una multa equivalente hasta 10 salarios mínimos legales vigentes.

INFI – CALDAS img-20160907-wa0003 Septiembre 26 de 2016

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LA PAZ 60 AÑOS DE ÉXITOS Y FRACASOS

La paz en Colombia: sesenta años de éxitos y fracasos

Actuales procesos de paz bajo el gobierno Santos.

Resumen histórico de los intentos que se han hecho para alcanzar la paz a través de la negociación. ¿Por qué algunos experimentos han fracasado y otros han logrado llevarse a feliz término?

Álvaro Villarraga Sarmiento*

Los ciclos de la guerra

Históricamente, el modelo de negociación de paz en Colombia no ha sido comprensivo o integral, porque con cada guerrilla se ha llegado a soluciones parciales. Además la experiencia colombiana muestra una relación directa entre los pactos de paz y la convocatoria de consultas populares; esto se repite en el momento de hacer la paz con las FARC, cuando se está convocando al plebiscito. 

En Colombia se han sucedido dos fases históricas de conflictos bélicos y expresiones de violencia generalizada:

  • La primera corresponde a la guerra irregular y la violencia degradada entre conservadores y liberales que comenzó entre 1946 y 1948 y se superó mediante los acuerdos entre dirigentes de estos dos partidos en 1957.
  • La segunda fase corresponde a la confrontación entre el Estado y las guerrillas de izquierda, que se originó en 1964 pero tuvo raíces en el período anterior. El cierre parcial de este ciclo se dio con los pactos de paz al inicio de los años noventa y ahora se busca su finalización definitiva.

La paz de los cincuenta

Episodio de protestas violentas el 9 de abril 1948, llamado el Bobogotazo.
Episodio de protestas violentas el 9 de abril 1948, llamado el Bogotazo.  
Foto: Wikimedia Commons

La confrontación liberal-conservadora fue altamente degradada e involucró a amplios sectores de la sociedad.

En 1953 estos partidos decidieron sustituir el gobierno conservador autoritario por el gobierno militar de Rojas Pinilla, concebido como una forma de transición a la paz. Rojas expidió amnistías a la Fuerza Pública y a las guerrillas (mayoritariamente liberales y minoritariamente comunistas) y consiguió la desmovilización de la mayoría de sus contingentes. Sin embargo este gobierno derivó en dictadura y fue derrocado por un movimiento cívico que impulsó el acuerdo liberal-conservador para sellar la paz, suscrito entre Alberto Lleras y Laureano Gómez en España en 1957.

Este pacto de paz bipartidista convocó con éxito un plebiscito que consagró el régimen del Frente Nacional, en el cual:  

  • Se entregó la exclusividad para acceder al gobierno y al Estado a estos dos partidos por 16 años,
  • Se nombró una Comisión de Esclarecimiento sobre La Violencia (que no consiguió cumplir su mandato al imperar un pacto de silencio sobre lo acontecido), y
  • Se llevó a cabo un precario programa de reinserción para más de seis mil excombatientes.

Aunque en ese momento cesó el conflicto bélico entre los partidos, pronto se reactivó la guerra ante la ausencia de garantías para los amnistiados y ante los cercos del Ejército contra zonas campesinas que tenían organizaciones de autodefensa.   

La paz de los noventa

El Frente Nacional cerró el régimen político, sin dar soluciones al campesinado desplazado y despojado, y sin poder garantizar la seguridad de la población amnistiada. Los consiguientes operativos contrainsurgentes fueron estimulados por el discurso anticomunista, de manera que la corriente socialista nacional e internacional ayudó a reactivar los núcleos guerrilleros en zonas campesinas. Esto dio lugar a la segunda fase de la guerra irregular, ahora contra las FARC, el ELN y el Ejército Popular de Liberación (EPL).

El Frente Nacional cerró el régimen político, sin dar soluciones al campesinado.

Unos años más tarde se sumó a esta lista una guerrilla inicialmente urbana y luego rural llamada M19, surgida en respuesta a la denuncia de fraude electoral contra Rojas Pinilla en la elección presidencial del 19 de abril de 1970.

Tras dos décadas de confrontación bélica el gobierno Betancur suscribió pactos y treguas con las FARC, el EPL y el M19 en 1984, iniciando las políticas de paz que harían posibles los diálogos posteriores entre gobierno y guerrillas. En ese momento:

  • Las FARC reclamaron garantías, reforma agraria y reformas sociales;
  • El EPL propuso una asamblea nacional constituyente para reformar el régimen político; y
  • El M19 exigió reformas políticas y en la justicia.

Sin embargo, las élites rechazaron estas demandas por proceder de las guerrillas, la Fuerza Pública no acató la orden presidencial de cesar el fuego, y las propias guerrillas no adoptaron la decisión estratégica de pasar a la política. Así fracasó este primer experimento de paz.

Al finalizar los años ochenta el presidente Barco sufrió una crisis de gobernabilidad ante la intensificación del conflicto armado, el impacto humanitario de la “guerra sucia” paramilitar y el terrorismo del narcotráfico. Entonces se produjo una coyuntura excepcional. La presión de la sociedad civil llevó al gobierno Barco a adoptar una política de paz que permitió un acuerdo definitivo con el M19. Además, el movimiento estudiantil por la Séptima Papeleta exigió convocar una Constituyente con un número de votos superior a los que eligieron al presidente Gaviria.

El EPL, junto con las milicias regionales del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) y el Movimiento Armado Quintín Lame, demandó convocar la Constituyente para suscribir nuevos pactos de paz definitivos. Finalmente, la Corte Suprema de Justicia habilitó la Asamblea Nacional Constituyente de 1991 que revocó al Congreso y expidió una nueva Constitución.

Gracias a este proceso más de 5.500 excombatientes de la insurgencia fueron amnistiados y vinculados a la vida civil, se realizó la Constituyente y se promovieron proyectos políticos de izquierda. Sin embargo, los excombatientes amnistiados sufrieron ataques desde varios sectores ante un débil marco de garantías y debido a la incapacidad del Estado para recuperar los territorios donde antes habían actuado las guerrillas acogidas a la paz. Así, muchos cayeron víctimas de la incursión de otras guerrillas o los paramilitares.

Aunque el proceso constituyente tuvo logros importantes y cambió el espectro político y las posibilidades del movimiento social, el conflicto armado se prolongó y sus efectos se multiplicaron. Las FARC, el ELN y una pequeña fracción disidente del EPL mantuvieron las hostilidades con acciones que incluyeron frecuentes violaciones al derecho humanitario.

Además sobrevino (con responsabilidad estatal) la expansión paramilitar, la cual ocasionó nuevas víctimas entre la oposición de izquierda, los liderazgos sociales populares y la población campesina en zonas de actuación histórica de las guerrillas.

Carlos Pizarro, líder del Movimiento del 9 de Abril, M-19.
Carlos Pizarro, líder del Movimiento del 9 de Abril, M-19. 
Foto: Facebook M-19

El acuerdo con las FARC

Fracasados los diálogos de San Vivente del Caguán, impulsados por el presidente Andrés Pastrana, los sucesivos gobiernos intentaron durante una década (2002-2012) aniquilar militarmente a las FARC. La guerrilla fue entonces golpeada, pero se replegó y desde 2007 recuperó su capacidad de respuesta en condiciones estratégicamente desfavorables.

Sin embargo, el presidente Santos retomó la posibilidad de la solución política, pues persistir en la vía militar podría implicar varias décadas de conflicto. Por su parte las FARC flexibilizaron sus propuestas para llegar a un entendimiento.

Así, después de un año de conversaciones secretas el gobierno y la guerrilla suscribieron en 2012 un “Acuerdo para finalizar el conflicto y construir una paz estable y duradera” que definió la agenda temática, las reglas de juego y el acompañamiento internacional al proceso de paz.

Vinieron entonces cuatro años de intensas conversaciones en La Habana, hasta concluir este año el conjunto de los acuerdos en materia agraria, participación política y social, superación de las economías ilegales, derechos de las víctimas, marco jurídico y compromisos para finalizar las hostilidades, así como la implementación y mecanismos de verificación con el concurso de la ONU y otros organismos internacionales.

Para cerrar definitivamente la guerra falta un acuerdo de paz con el ELN.

Sin ser un requisito legal, el gobierno Santos y las FARC incluyeron en el Acuerdo la convocatoria a un plebiscito para que la ciudadanía refrende o rechace el pacto de paz. Aunque la mayoría de la población y casi la totalidad de los partidos políticos respaldan este acuerdo, todavía existe un margen de incertidumbre sobre los resultados electorales que se producirán a favor del Sí o del No este 2 de octubre.

Si se consigue el respaldo popular al Acuerdo Final se aplicará un cronograma para que las FARC dejen las armas, pasen a la vida política, reintegren sus combatientes a la vida civil y se aplique el conjunto de los acuerdos pactados.

Pero para cerrar definitivamente la guerra falta un acuerdo de paz con el ELN, así como desmantelar las expresiones subsistentes del paramilitarismo. Con el ELN ya se produjo un acuerdo inicial que definió la agenda y el acompañamiento internacional de un proceso de conversaciones.

Lamentablemente, el diálogo gobierno-ELN se empantanó cuando esta guerrilla quiso mostrar presencia militar con acciones que incluyeron la toma de rehenes y los secuestros, lo cual le acarreó altos costos políticos y debilitó las posibilidades del apoyo a este proceso. Sin embargo, se espera que pronto se instale de forma definitiva esta mesa y se aplique la exitosa dinámica de des-escalamiento militar que dio resultado con las FARC.  

En resumen, en Colombia se han mezclado los legados de la paz hecha y de la paz pendiente. Por eso, la Constitución de 1991 es la piedra angular para el postacuerdo, sin que se descarte la posibilidad de convocar otra constituyente para consolidar los requisitos institucionales de la construcción de la paz.

Ahora la ciudadanía tiene en sus manos la posibilidad de poner punto final al conflicto con las FARC, aunque con la claridad de que si bien los pactos de paz entre los actores de la guerra son condición necesaria para la paz, esta no será posible sin la movilización de la sociedad y sin el compromiso integral de las instituciones nacionales.

* Directivo del Centro Nacional de Memoria Histórica, integrante de FUCUDE y catedrático.
twitter1-1@Alva_Villarraga

ODONTOLOGÍA ESTÉTICA INTEGRAL

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ARMANDO EUGENIO ARCILA GARCÍA

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Manizales. Caldas. Colombia

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EL SI Y EL NO

El sí y el no al Acuerdo de La Habana

Expresidente Álvaro Uribe y actual Presidente Juan Manuel Santos.

Un intento sereno y descarnado de entender lo que vamos a votar, cómo llegamos a esta votación, quiénes somos los votantes potenciales, y por qué las opiniones están tan divididas.

Hernando Gómez Buendía*

La esencia está en la historia

En medio de las noticias y de las emociones, me es muy difícil apreciar el panorama alrededor del plebiscito del próximo domingo. Pero yo he aprendido que todo es historia es decir, que la mejor manera de entender un asunto es preguntarse cómo llegó a ser o a suceder el asunto.

Comienzo pues por señalar los hitos del proceso de La Habana, como tal vez lo haría un historiador del futuro:

-La guerra y la paz son decisiones políticas, que no necesariamente corresponden a las realidades militares o a los grados de apoyo popular (sin ir muy lejos, el ELN mantiene su guerra aunque es evidente que no puede ganar). Pues bien, hace unos años las FARC por fin optaron por buscar una salida negociada y el presidente Santos estimó que no bastaba la vía militar (hechos estos que a su vez le deben mucho a la escalada de Uribe y antes de él al Plan Colombia de Pastrana).   

El proceso mismo se dividió en tres etapas – y esto no fue destacado por los medios

-Las partes llegan a un acuerdo inicial sobre el proceso que tiene cuatro aciertos decisivos: (1) Una agenda ajustada exactamente a las características sociopolíticas del conflicto (tierra, narcotráfico, delitos de la guerrilla, víctimas, apertura y garantías políticas, cumplimiento de los pactos y desmovilización); (2) Un diálogo sin condiciones que lo habrían llevado al fracaso (“negociación en medio de la guerra”); (3) Una serie de acuerdos parciales y sucesivos (“nada está pactado hasta que todo esté pactado”), y (4) Un aval internacional que incorporó a todos los actores relevantes.  

Pero el proceso mismo se dividió en tres etapas -y esto no fue destacado por los medios, como me temo que tampoco por los analistas-:

  • La fase de reformas sociales esto es, los primeros tres acuerdos sobre desarrollo rural, narcotráfico y apertura política. Bajo tutela del  exgerente de la ANDI y de dos ex generales, el gobierno se dedicó a recortar las pretensiones de las FARC y así llegamos a medidas progresistas pero no radicales (el propio Santos dijo que estas reformas eran necesarias).
  • La fase de justicia transicional. Tras el acuerdo retórico o de “principios” sobre las víctimas, se llegó al nudo gordiano de los delitos de los guerrilleros que empantanó el proceso durante más de un año. Entonces Enrique Santos desplaza a De la Calle, le asegura a Timochenko que no habrá cárcel y acuerda una “sub-comisión” de juristas con la instrucción de cumplir esta promesa sin incurrir en el veto de la Corte Penal Internacional. De aquí surgieron un código y un aparato de justicia aceptables para las FARC y blindados ante los tribunales de la humanidad. También aquí y sin mucha discusión se extendió la justicia alternativa a lo demás actores del conflicto armado.
  • La fase de cierre o “la recta final” donde se pactan tres tipos de medidas: (1)  Las de blindaje jurídico de los acuerdos (que los amarran a la Constitución y los tratados internacionales); (2) Las de desmovilización, desarme y reinserción (con el apoyo internacional y una factura técnica impecable), y (3) Las cuestiones “pendientes” (integración del tribunal de paz, extensión del fondo de tierras…) donde se añaden ventajas políticas para las FARC (curules, emisoras, financiación y comisión de seguimiento).
  • Una lectura clínica

Procesos en la Habana Cuba, representantes de las FARC.

 

 

 

 

Si estos fueron los hechos decisivos, pienso yo que el analista del futuro -cuando, ojalá, Colombia sea un Estado de derecho y democrático- concluiría que el Acuerdo de La Habana fue tan bueno o tan malo como podía ser un acuerdo para acabar la violencia de las FARC por parte de un Estado débil, de un presidente débil y con la clase dirigente que teníamos.

-La debilidad del Estado es el dato principal y al mismo tiempo el más difícil de aceptar y digerir. El proceso de La Habana se debió a que las Fuerzas Armadas no pudieron derrotar a las FARC en medio siglo (dicen unos que no las dejaron y otros dicen que estaban a punto de lograrlo, pero el hecho es el hecho). Esta debilidad tuvo una gran consecuencia “geo-política” y una gran consecuencia jurídica:

  • Aunque no hubo declaración formal y aunque la figura ya poco se utiliza, el Estado colombiano reconoció a las FARC una especie de estatus de beligerancia es decir, una cierta entidad soberana o la capacidad para pactar en condiciones de igualdad. En los procesos de paz anteriores (como de hecho también en las guerras civiles del siglo XIX) la negociación había sido entre un gobierno vencedor y un insurgente vencido, de modo que la paz con las FARC es realmente “histórica”.

El estatus de beligerancia o condición de cuasi-Estado se concretó en el acuerdo sobre justicia donde el Estado acepta co-redactar un nuevo código penal, en la integración del Tribunal de Paz donde aceptó no designar a los jueces que fallan en ejercicio de su ius puniendo, y en la internacionalización automática como “acuerdo especial de DIH” que limita su soberanía legislativa.

Para fortuna de Colombia sin embargo, la beligerancia en este caso no arriesgaba reconocimiento ni apoyo militar para las FARC (como el de Estados Unidos a la oposición en Siria) puesto que Cuba o Venezuela no tendrían interés ni están en condiciones para hacerlo.   

  • La consecuencia jurídica fue suspender o cambiar la Constitución, tanto en términos procesales como sustantivos, según arguye José Gregorio Hernández en esta misma edición de Razón Pública (aunque yo no comparto todas sus apreciaciones).

-La debilidad del presidente marcó el punto de inflexión en el proceso. La ventaja militar del Estado llevó las FARC a la mesa de negociación y recortó el alcance de las reformas sociales, pero a Santos se le fue agotando el tiempo hasta llevarlo sucesivamente a la no cárcel, a la Jurisdicción de Paz, al viaje a Cuba para imponer un plazo no cumplible, a los cuatro seguros del acuerdo de blindaje y a las ventajas políticas para las FARC en el último minuto.          

Tanto o más que la cerril oposición de Uribe y el procurador o que su impopularidad en las encuestas -que lo empujaron hacia la línea dura- la presión del reloj debilitó también a Santos frente a su interlocutor inmediato y principal. Firmar la paz es la razón de ser de su gobierno pero negociar con guerrilleros pre-modernos tomó más de lo previsto, los 22 meses que restan se le irán en “implementar” los acuerdos, y ya no puede hacerse reelegir. 

El tema no es personal. Es el sistema político colombiano donde no existen partidos y por lo mismo no caben proyectos de largo plazo -como “la construcción de una paz estable y duradera”-. El propio vicepresidente de Santos y su aparente sucesor “natural” se resiste al Acuerdo y su elección sería el mandato paradójico del pueblo para tratar de no cumplir ese acuerdo (Santos, al fin y al cabo, fue presidente por escogencia de Uribe).      

-Porque la guerra es una decisión política, la clase dirigente de las últimas décadas es responsable del conflicto armado: los mandos de las FARC optaron por una guerra injusta y degradada, mientras que para bien y para mal las Fuerzas Armadas estuvieron bajo el mando de gobernantes civiles.  

La paz es otra decisión política, y por eso sus gestores desde el gobierno y las FARC se merecen los laureles respectivos. Pero en la historia también debe constar que las reformas sociales fueron modestas y estaban represadas, que se pactó la máxima impunidad compatible con el mínimo de justicia que nos exige el ser parte de la humanidad, y que este pacto se extendió a sectores que no se alzaron contra el Estado ni enviaron delegados a La Habana (o sea que fueron auto-amnistiados por el gobierno).

Más todavía: debe constar que el “no a la impunidad” fue encabezado por el que perdonó a los paramilitares y que se opuso al Acuerdo porque el nuevo perdón le pareció insuficiente para los criminales de la contrainsurgencia.

La voz confusa del pueblo

“2.5.6.8. Mecanismo de refrendación de los acuerdos”. Con este último punto de la agenda convenida se armó el lío que habría de llevar al plebiscito:

  • Por una parte se “refrenda” algo cuando el firmante no tiene o cree no tener autoridad suficiente (Santos habría de consultarle al pueblo y las FARC a sus bases -como pasó en la Décima Conferencia-).
  • Por otra parte “refrendar” significa plasmar los pactos en normas jurídicas, y de aquí se agarraron las FARC para la Constituyente, Uribe para el Congresito y Santos para el referendo (que sirve para aprobar leyes). Pero al fin se adoptaron mecanismos de blindaje y desarrollo jurídico especiales (la “vía exprés” en el Congreso, los cuatro seguros) y la Corte cambió el referendo por el plebiscito que es un aval exclusivamente político.  

Desde el punto de vista jurídico el plebiscito no sirve para nada. Una victoria del No haría de Santos el inútil mayor en nuestra historia y le daría un portazo en la nariz a Timochenko (que por eso se opuso hasta el final). Pero Santos tenía dos razones políticas potentes para jugarse a la consulta popular:

  • Esta fue la promesa formal y reiterada que le otorgó su segundo mandato. Ya derrotado en la primera vuelta por Zuluaga, e incapaz de explicar por qué seguía negociando en medio de una guerra degradada, el presidente-candidato echó mano de su única salida -la de jurar que el pueblo iba a tener “la última palabra”-. 
  • El plebiscito es el acto final de la tragi(¿comedia?) entre Santos y Uribe que se llevó 16 años de nuestra historia patria. Con el Sí de la gente y con las FARC desarmadas, Uribe pasará a ser un recuerdo grato para muchos, amargo para muchos y cada vez más borroso. Santos en cambio será el presidente-Nobel que logró la paz.     

Pero el riesgo del No seguía rondando, de modo que las partes encontraron un arreglo, una presión simbólica y una presión armada para lograr el Sí:

  • El arreglo consistió en reducir el umbral a la mitad (cuando menos) del que antes se exigía y en evitar que la abstención se tome como un No. Estas reformas podrían ser atinadas, pero cambiar las reglas en favor de uno mismo es hacer trampa.
  • La presión simbólica es entregarle el texto del Acuerdo al Consejo de Seguridad y a la Asamblea de la ONU, mas la firma solemne ante 15 presidentes, en un acto-espectáculo agridulce que al mismo tiempo despierta nuestro orgullo patrio y es una falta de respeto al pueblo soberano que todavía no ha dicho si aprueba o no el Acuerdo. ¿Dónde queda la imagen de Colombia si el pueblo dice No?
  • La presión armada consiste en la amenaza de que las FARC retornen a su guerra criminal. Es la advertencia explícita de Santos y es la contradicción entre voceros o frases de las FARC que siembran la incertidumbre y confirman el absurdo de esta vía: el voto tiene que ser libre pero ninguna guerrilla se desarma si no es a cambio de las concesiones -es decir, del Sí-.       

Cuatro tipos de votantes

Timoleón Jiménez, alias “Timochenko” líder de las FARC en procesos de la Habana.

Aunque las encuestas no dicen casi nada, cabría distinguir teóricamente entres estas cuatro clases de votantes potenciales: los indiferentes, los polarizados, los pragmáticos y los atormentados.

-“Indiferentes” seguramente van a ser la mayoría de los ciudadanos, que por lo tanto se abstendrán de votar. La abstención habitual en Colombia es del 40-45 por ciento, y en este caso las maquinarias operaron con desgano. Sin obstar las ceremonias de la firma, habría además un cansancio acumulado porque las negociaciones demoraron demasiado, el acuerdo es complicado, las muertes y secuestros ya bajaron, y el proceso -como dije- hace días pasó de las reformas en favor de la gente a las concesiones para los guerrilleros.

Desde el punto de vista jurídico el plebiscito no sirve para nada.

Más de fondo: la de las FARC es una guerra rural en un país urbano, de manera que esta paz importa mucho en los campos (donde habrá muchos votos) pero poco en las ciudades (donde habría más abstención). Y la abstención no es solo de los indiferentes sino de los atormentados que no logren decidir si Sí o No.        

-Los polarizados irán todos a las urnas y votarán con entusiasmo por el Sí o por el No. Sus decisiones por supuesto son sagradas y sus razones les parecen contundentes, pero a la luz de la “lectura clínica” que arriesgué más arriba yo les pondría unos granitos de sal a cada lado.     

El No rotundo creo que propone cuatro grandes argumentos:

  1. No hemos debido negociar con las FARC sino obligarlas a rendirse. Es la versión más radical de quienes -ellos sí- son “partidarios de la guerra”; pero no es lo que Uribe dice, ni es claro cuándo se rendirían las FARC (no se ha “rendido” el ELN), ni con esto recobramos ese tiempo que Santos perdió para Colombia.  
  2. No podemos aceptar la impunidad y/o la participación política y/o las ventajas para el partido de las FARC. Es –me parece– el argumento más sólido del No, pero infortunadamente parte de creer o dequerer creer que el Estado colombiano no es débil (puede aplicar justicia) y/o que nuestra democracia es de verdad (igualdad política y ciudadanos que no eligen a quienes antes emplearon la violencia).
  3. El No permitiría renegociar el Acuerdo. Yo estimo que las FARC necesitan la paz y que quizás accederían a reabrir el proceso; pero no sin volver a demostrar su poderío militar ni barajar también las concesiones que han hecho, es decir sin más sangre ni más años perdidos en la mesa. Y sobre todo este argumento supone que tenemos una especie de partido de gobierno o un sistema político capaz de tramitar proyectos de largo plazo.   
  4. Las reformas son castro-chavistas y/o Timochenko será el presidente. Es derecha pura y dura (la que veta las reformas) y es miedo a la democracia que Colombia necesita (la que teme a las ideas de una izquierda desarmada).  

Creo que el Sí rotundo propone tres argumentos principales:  

  1. La paz es el derecho superior, o la violencia política es siempre abominable, o hay que parar el desangre a cualquier costo. Es el argumento moral o religioso que más conmueve y más mueve a los votantes pero es también -en rigor- la tesis del pacifismo radical que por lo mismo naufraga ante una agresión injusta (como decir los pacifistas europeos ante Hitler).   
  2. Las reformas sociales del Acuerdo cambiarán para bien el rostro de Colombia y/o marcarán un giro decisivo hacia un país equitativo y democrático. Mi grano de sal es anotar que las reformas son apenas moderadas y -sobre todo- que el Estado no tiene mucha voluntad (Santos, ¿más Vargas Lleras?), menos capacidad (Estado aún más débil en las regiones lejanas) y ningún prepuesto para volverlas grandes realidades. 
  3. Este Acuerdo es mejor/más balanceado que los demás que se han dado en Colombia, que los del resto de países en conflicto, y/o en todo caso es el mejor que resultaba posible (la tesis de De la Calle). Estas pueden ser verdades que además pueden convencer a los votantes pragmáticos (que por definición no son “polarizados”), e incluso pueden completar la mayoría del Sí. Pero no logran resolver los dilemas que siguen asaltando a los atormentados.       

– En este grupo incluyo a las personas que le dan vueltas y vueltas al asunto porque a veces se fijan en lo bueno (para ellas) y a veces en lo malo del Acuerdo. Tal vez se trate de ciudadanos con bastante (¿demasiada?) información, que sienten el dilema como algo personal y que han sido tocados más de cerca por el horror de la guerra degradada y/o por la ilusión inmaculada de la paz.

Todo sugiere que el hastío de la guerra o el anhelo de la paz van a ganar en este plebiscito tan lleno de problemas. Pero con todo y sus problemas esta será una ocasión excepcional o “histórica” para la democracia participativa y para que los colombianos asumamos plenamente la ciudadanía moral.       

Yo a veces pienso que marcar un “Sí” es defender las víctimas del mañana que ciertamente no serán, a cambio de las víctimas de ayer de lado y lado a quienes ciertamente mi país jamás querrá o podrá compensar lo que perdieron.

*Director y editor general de Razón Pública

TERMINAL DE TRANSPORTES 

terminaldemanizales.

Señor pasajero, para su mayor seguridad utilice los servicios de nuestros vehículos en la terminal, allí encontrará seguridad y una buena atención. Feliz viaje y pronto retorno.

Terminal de Transportes de Manizales, donde el movimiento es constante, no pasejero.

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HOMENAJE A CARTAGENA

MinCultura le rinde homenaje a Cartagena

Los colombianos, en especial los cartageneros, podrán disfrutar del VII Encuentro Nacional de Patrimonio ‘Cartagena, memoria emergente’, una gran fiesta cultural que organiza el Ministerio de Cultura, del 28 al 30 de septiembre. La entrada es gratuita.

Este 28 de septiembre, Mariana Garcés Córdoba, Ministra de Cultura y Alberto Escovar Wilson-White, Director de Patrimonio del Ministerio de Cultura, entre otras personalidades del orden local y nacional, estarán presentes en el acto de apertura del VII Encuentro Nacional de Patrimonio  ‘Cartagena, memoria emergente’, que se llevará a cabo en Cartagena, a las 4 de la tarde, en el Castillo de San Felipe de Barajas, ubicado en el barrio Pie del Cerro, Avenida Antonio de Arévalo. La entrada es libre.

La Heroica será la sede de este evento académico, artístico y cultural que se realizará entre el 28 y 30 de septiembre, el cual busca crear espacios para pensar la libre apropiación del importante legado de esta ciudad. El VII Encuentro Nacional de Patrimonio ‘Cartagena: memoria emergente’ es la actividad principal que desarrolla el Ministerio de Cultura como parte del Mes del Patrimonio Cultural, que se conmemora en septiembre y que este año cuenta con el lema ‘Reconoce y vive tu patrimonio’.

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Más de 40 actividades, entre talleres, presentaciones artísticas, conciertos, exposiciones, conferencias, recorridos guiados, lanzamientos y proyecciones audiovisuales, hacen parte de la programación que se ofrecerá a todos los colombianos y en especial a los cartageneros interesados en asistir a este homenaje. La entrada para todos los casos es libre, hasta completar aforo. Las inscripciones se realizarán en las sedes de los eventos, por eso se recomienda llegar  15 minutos antes de su inicio. Descargue la programación en el siguiente enlace:
http://goo.gl/7xmqyZ

El Patrimonio Cultural es un activo de la memoria colectiva que contribuye a reparar el tejido social y a construir Paz.

Por lo anterior, la séptima versión del Encuentro, organizado por la Dirección de Patrimonio, con el apoyo de las direcciones de Poblaciones y comunicaciones y del Instituto de Antropología e Historia -ICANH- del Ministerio de Cultura, es un viaje no solo por el pasado del Corralito de Piedra, sino del presente, a través del cuerpo, la danza, las artes visuales, la arquitectura, la herencia africana, el patrimonio sumergido, el cine, la música, el teatro y especialmente  resaltando la memoria de sus habitantes que la siguen construyendo y es también una oportunidad para pensar en su futuro.

“El patrimonio cultural vivo propicia la construcción de acciones duraderas, equitativas e incluyentes”, asegura Alberto Escovar Wilson-White, director de Patrimonio del Ministerio de Cultura.

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El primer día, desde las 3:00 p.m., habrán unos recorridos históricos a partir de cuatro puntos de salida: Parque del Centenario (puerta del trabajo), Cementerio de Manga (entrada principal), Pie de la Popa (Casa Vicente Martínez) y Torices (acceso al colegio de La Salle). El punto de llegada será el Castillo de San Felipe de Barajas, barrio Pie del Cerro, Avenida Antonio de Arévalo, en donde se llevará a cabo el acto de apertura.  

Las actividades del 29 de septiembre tendrán como sede la ciudad amurallada. Todos  asistirán a eventos programados en los siguientes inmuebles representativos de la ciudad: Torre del Reloj, el Museo Histórico de Cartagena, Baluarte de Santa Catalina y la Escuela Taller de Cartagena. 

El último día estará dedicado al patrimonio sumergido. Desde una embarcación, los participantes podrán disfrutar de talleres, conferencias y proyecciones audiovisuales. Habrá una inmersión al mar, pero se les exigirá un carne actualizado que lo certifique como buzo. Se partirá desde el muelle de Bocachica a las 8:00 a.m., y se regresará a las 6:00 p.m. 

¿Quieres bucear el último día del Encuentro? ¿Tienes carne que te acredita como buzo? 
Fácil, inscríbete aquí: http://bit.ly/2d6kTZ8

Esta iniciativa de MinCultura recibe un importante apoyo de las siguientes instituciones cartageneras del orden público y privado: Escuela Taller de Cartagena de Indias (ETCAR), Fortificaciones Cartagena de Indias, Instituto de Patrimonio y Cultura de Cartagena (IPCC), Museo Histórico de Cartagena de Indias (MUHCA), Corpoturismo Cartagena de Indias, Universidad Tecnológica de Bolívar,  Fototeca Histórica de Cartagena de Indias, Instituto Universitario de Bellas Artes y Ciencias de Bolívar (UNIBAC), PEI Programa Internacional,  Facultad de Arquitectura y Diseño,  Pontificia Universidad Javeriana, Universidad Jorge Tadeo Lozano Seccional Caribe, Cuidad Móvil Centro Cultural, Ambulante Colombia, Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias (FICCI) y la Fundación Carnaval de Barranquilla.

Colaboran: Fundación Terra Firme, Centro de Investigaciones Oceanográficas e Hidrográficas (CIOH), Instituto Nacional de Vías (INVÍAS), Universidad Externado de Colombia, Colectivo Zuloark, Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona (ETSAB) – Universidad Politécnica de Catalunya y la Comunidad de Bocachica.

LA GRAN SERENATA

uribes

Hermanos Uribe

Los Hermanos Uribe, artistas de nuestra región, invitan a los amantes de la música y seguidores del bolero, a la GRAN SERENATA este 29 de Septiembre a las 7 de la noche en el Teatro los Fundadores. 

Trío América. Trío los Románticos. Trío Martino. Filin Trío y por nuestra ciudad los tríos Cumanday y Amor Latino. 

Precios Boletería.

PLATEA.   $ 65.000

LUNETA.   $ 55.000

PALCO.      $ 40.000

No dejes que te lo cuenten. Vívelo

 

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CANADÁ APOYARÁ A COLOMBIA

Canadá apoyará a Colombia en la implementación del posconflicto

Cartagena. El Ministro de Relaciones Exteriores de Canadá, Stéphane Dion, anunció un paquete de apoyo adicional de $21 millones de dólares canadienses para la implementación de la paz en Colombia.

Dicho anuncio fue hecho al término de la reunión bilateral que sostuvo con la Canciller María Ángela Holguín en la Casa del Marqués de Valdehoyos, en Cartagena. El ministro canadiense se encuentra La Heroica para asistir a la firma del Acuerdo final entre el Gobierno de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Canadá compromete recursos para seis proyectos que tienen como énfasis la construcción de paz y la implementación de los acuerdos, la protección de los derechos de las poblaciones afectadas por el conflicto, al igual que el mejoramiento de las condiciones de seguridad urbana y rural. Este dinero se suma a los $57 millones de dólares canadienses que ya habían anunciado en julio pasado.

El Ministro Dion anunció el apoyo adicional para el posconflicto en Colombia a través de su Programa de Operaciones de Paz y Estabilización. Durante la declaración entregada a los medios de comunicación, aseguró: “Colombia seguirá contando con el apoyo de Canadá en este nuevo camino hacia la consolidación de la paz, el desarrollo sostenible y la prosperidad para sus ciudadanos”.

La Canciller María Ángela Holguín expresó el agradecimiento de Colombia por la cooperación entregada por el Gobierno de Canadá: “Su ayuda está enfocada, realmente, en los aspectos que para Colombia son trascendentales en la implementación de los Acuerdos”.

Igualmente, la Ministra Holguín señaló que hoy es un día histórico para el país: “Un día con el que todos los colombianos hemos soñado. Tenemos frente a nosotros la implementación de ese Acuerdo, que no solamente mira la dejación de las armas o cómo los que han cometido crímenes de guerra van a ir a un tribunal de justicia transicional; sino cómo vamos a enfrentar como país esas causas por las cuales un conflicto perduró durante tantos años: es el desarrollo del campo, es darle oportunidades en las zonas rurales, es tener una mayor infraestructura, es volcarse en un país que por un conflicto no se pudo desarrollar homogéneamente. Tenemos poblaciones y regiones que están muy atrasadas, pero dentro de este Acuerdo llegará esta implementación, para poder llegarle a todos los colombianos y satisfacer sus necesidades”. 

A su turno, el Ministro Stéphane Dion señaló: “El Primer Ministro de Canadá Justin Trudeau y el pueblo de Canadá acogen con mucha esperanza este Acuerdo de Paz que hoy se firma en Colombia, después de tantos años de violencia. Como un país que se ha distinguido por la construcción de paz, Canadá saluda los esfuerzos de las partes involucradas, en un mundo ávido de buenas noticias. Y qué buena noticia es esta, debemos entender el significado de este Acuerdo, por primera vez posiblemente en la historia, un hemisferio quedará libre de conflicto”.

El Ministro de Relaciones Exteriores de Canadá expresó además: “Es un honor presenciar este logro histórico. Felicitamos a Colombia por este importante hito para los colombianos. La firma de este Acuerdo de paz marca el comienzo de un nuevo camino, que requerirá esfuerzo, determinación y recursos”, expresó el Ministro.  

El apoyo será destinado al desminado; la protección de los derechos de las comunidades en regiones afectadas por el conflicto; a la policía en sus esfuerzos por mejorar sus servicios a los ciudadanos; al establecimiento de la jurisdicción especial para la paz y la desvinculación de niños y mujeres; además del fortalecimiento de capacidades nacionales y locales para la implementación del Acuerdo de Paz; respeto, promoción y protección de los derechos humanos en el período posacuerdo; Misión de apoyo al proceso de Paz (MAPP-OEA), y la Misión de Observación Electoral para el Plebiscito del Acuerdo de Paz en Colombia.

Colombia y Canadá tienen una relación de socios que incluye la cooperación, un Tratado de Lbre Comercio que ha facilitado el incremento del comercio, la inversión y el turismo, la cooperación en seguridad, así como en materia de migración.

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LLEGAN PARA LA FIRMA DE LA PAZ

“Colombia genera esperanza para el mundo”: Presidente de El Salvador, Salvador Sánchez, a su llegada a Colombia

canciller

Cartagena. Como una Colombia que genera “esperanza” por este nuevo capítulo que escribe en su historia, destacó el Presidente de El Salvador, Salvador Sánchez, el acto al que asistirá este lunes en la explanada de Banderas del Centro de Convenciones, de Cartagena, entre el Gobierno colombiano y las Farc.

“Mañana, Colombia es el centro de la paz del mundo, de un mundo amenazado. Colombia genera esperanza para el mundo”, dijo el Presidente Sánchez, al tiempo que felicitó al Presidente Juan Manuel Santos; a Rodrigo Londoño, máximo jefe de las Farc, y a los colombianos “por ser parte de esta obra tan monumental como es la paz”.

Asimismo el Mandatario recordó que su país  cumple en el 2017, 25 años de haber firmado la paz. Para este Jefe de Estado centroamericano, el desarrollo de un país no se puede construir sin paz, y este momento que vive Colombia – en palabras del Presidente de El Salvador – abre una nueva historia para Latinoamérica.

“Estamos acá para acompañar. Hemos acompañado este proceso con nuestra experiencia y vamos a seguir apoyando porque creemos que América Latina debe ser una zona de paz”, concluyó Sánchez.

Para participar en este acto ya se encuentran en Cartagena, además del Presidente de El Salvador, los Presidentes de Cuba, Raúl Castro , y de Costa Rica, Luis Guillermo Solís; y los Cancilleres de Noruega, España, Paraguay, Países Bajos, Suecia y Cuba.

Ministros de Relaciones Exteriores de Suecia y Países Bajos llegaron a Cartagena para asistir a la firma del Acuerdo de Paz canciller

Cartagena. A las 12:00 del mediodía llegaron a Cartagena los Ministros de Relaciones Exteriores de Suecia; Margot Wallstrom, y de Países Bajos, Bert Koenders, para asistir este lunes 26 de septiembre a la firma del acuerdo de paz entre el Gobierno colombiano y las Farc-EP. 

Los dos cancilleres, que fueron recibidos por la Viceministra de Relaciones de Colombia, Patti Londoño Jaramillo, se suman a sus homólogos de Noruega, Cuba, Paraguay y España que desde ayer se encuentran en la capital de Bolívar. 

Los Presidentes de Costa Rica y Cuba también se encuentran en ‘La Heroica’, se espera que en las próximas horas lleguen los mandatarios de El Salvador, México, entre otros.

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